South American Research Journal, 6(1), 33-48
https://www.sa-rj.net/index.php/sarj/article/view/99
ISSN 2806-5638
aprendizaje son resultado de la dinámica de
intercambios que producen los distintos sistemas
ecológicos como son el microsistema (familia +
escuela), el mesosistema (interconexiones entre
ambos), el exosistema (conjunto de factores exteriores
como el trabajo parental) y el macrosistema (valores y
cultura). Desde la perspectiva de un modelo ecológico,
la cohesión familiar es similar al hogar, el microsistema
más cercano al niño, y caracteriza cómo el estudiante se
adapta y reacciona a las exigencias escolares, si llega
con una gran carga emocional para afrontar las tareas,
losexámenesyasuscompañeros,osiesdébilyserinde
fácilmente.
Los enfoques que antes eran más comunes ya no
laconsiderandeformaaislada, ahoralasfamiliashablan
más de un tipo particular (ejercicio con una gran carga,
lucha contra las dificultades, deja que las cosas fluyan a
través de las emociones), el tipo habitual. Walsh (2016)
la identifica como una de las características más fuertes
de la resiliencia familiar la capacidad del sistema
familiar para afrontar crisis, pérdidas o adversidades
significativas manteniendouna perspectivapositivay la
esperanza, reorganizando lo necesario y saliendo de
ellas de forma sana y productiva.
De manera que, una familia unida y fuerte no
capea la tormenta como una fuerza aislada, sino que, al
fortalecerse y proporcionar a su hijo herramientas para
la inteligencia emocional, contribuye a una mejor
calidad de vida en la escuela. Por lo tanto, en la medida
en que observemos grandes diferencias en el
aprendizaje, como si la escuela fuera la misma, lo que
sucede en casa puede ser decisivo.
Las familias cohesionadas son más capaces de
proporcionar redes de apoyo, compartir significados y
adaptarse a los cambios del entorno, lo que a su vez
produce un efecto beneficioso sobre la estabilidad
emocional y el bienestar del estudiante.
de naturaleza compleja que incluye elementos de
carácter cognitivo, de carácter motivacional y de
carácter contextual. Para Martin y Marchesi (2014), el
rendimiento académico no se debe solamente a la
capacidad intelectual, sino también a las condiciones
emocionales, sociales y familiares que rodean al
educando. En este sentido, variables como la cohesión
familiar, el clima familiar percibido y el apoyo familiar
pueden actuar como variables intervinientes entre
aquellos factores que inhiben o favorecen el
rendimiento académico.
Desde un enfoque de la psicología educativa, la
teoría de la Autodeterminación se ocupa del
rendimientoescolardel alumnadoa partirde su nivel de
motivación intrínseca (Ryan y Deci, 2020). Los
contextos que satisfacen las necesidades básicas
(autonomía, competencia y relación) facilitan un
aprendizaje significativo y profundo. Las familias
cohesivas crean contextos que satisfacen las
necesidadespreviamentemencionadas;eltipodeapoyo
emocionalydeestructuraqueseponeenjuegofavorece
la autoeficacia y el esfuerzo del alumnado en las
instituciones educativas.
Por la otra parte, la teoría sociocognitiva de la
autoeficacia (Bandura, 1997) considera que este último
tipodeautoeficacia es undeterminantedel rendimiento.
Esta se logra mediante los éxitos previos, pero también
por una adecuada cercanía social; en consecuencia, el
nivel de cohesión familiar actuará de forma indirecta,
porque establece modelos del comportamiento
apropiadoy favoreceel desarrollo dela confianza en las
capacidades propias del alumnado. Evidentemente, la
familia cohesiva y que le da soporte al alumnado eleva
las creencias de competencia y de superación para
encarar los retos escolares.
Por consiguiente, la relación que se establece entre
la cohesión familiar y el rendimiento escolar puede ser
considerada un proceso de interacción sistémica de las
diferentes dimensiones que intervienen en los factores
emocionales, motivacionales y estructurales de los
alumnos. El hogar cohesionado propicia la seguridad
afectiva, controla el estrés y favorece la motivación, lo
que conlleva una mayor capacidad de atención, una
mejor disciplina e incrementa la disposición a aprender.
Desde un enfoque educativo, esto significa que el
fortalecimiento de la cohesión y del funcionamiento
familiar puede ser considerado como una vía indirecta
hacia el mejoramiento de los resultados académicos y
del bienestar del alumnado.
En conclusión, la cohesión familiar es un
constructo de naturaleza multidimensional, al hacer
interrelación de aspectos emocionales, relacionales y
organizativos. Comprende la calidad del afecto de los
miembros de la familia, la cantidad de tiempo
compartido, los procesos de decisión de manera
conjunta y las percepciones de pertenencia al grupo
familiar. Desde su indagación es posible visibilizar
cómo el contexto doméstico va impregnando actitudes,
valores y hábitos que inciden en la instrucción y
adaptación escolar.
El rendimiento escolar, en cambio, es considerado
como el grado de logro que presenta cada educando en
función del cumplimiento de los objetivos previstos por
La importancia en la promoción de la igualdad de
género y los derechos de las niñas y adolescentes en
América Latina y el Caribe, planteando la necesidad de
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